La Argentina Manuscrita

Capítulo XIII

De la llegada de al Perú y sus sucesos; y vuelta del Obispo

No sin grandes dificultades y peligros de enemigos entraron en el Perú, el Gobernador , y el Obispo don , los oficiales reales, y otros caballeros que fueron en su compañía el año de 1565. Y llegados a la ciudad de la Plata, no le faltaron al Gobernador mil dificultades; y propuesta su pretensión del gobierno, tuvo opositores muy fuertes, demás de habérsele puesto capítulos muy perjudiciales en aquella audiencia; y el principal, por haber sacado del Río de la Plata tantos españoles e indios naturales, a tan gran costa y gasto de hacienda; so color de pedir socorro y ayuda para aquella conquista: siendo de manera que no se le podía dar mayor, ni tan copioso como el que sacó con tanto perjuicio, de aquellas provincias. Y así el procurador general, a instancia de sus émulos y contrarios, le puso 120 capítulos, muchos de ellos graves, con lo cual hubo lugar de oponerse a dicho gobierno , contra y , Gobernador General de aquel reino, obligándose a gastar en la conquista y población del Río de la Plata, ochenta mil ducados, y de poblar en aquella provincia ciertas ciudades a su costa, haciéndosele merced de aquella gobernación con título de Adelantado, con otras muchas franquezas que están concedidas a los capitanes pobladores de indios. Y hecho el dicho asiento, se le dio el gobierno de aquella provincia, con cargo de que fuese por la confirmación a Su Majestad: mandándosele así mismo a pareciese ante la real persona en la prosecución de su causa y pretensión. Y luego el año siguiente, partió , a quien ayudó con cantidad de plata para su avío, socorriendo así mismo a todas las personas que quisiesen volver a aquella tierra. Y juntos en la ciudad de le Plata el Obispo, y General, y demás caballeros, entraron a su jornada, y llegados a Santa Cruz de la Sierra, los recibió con muestras de grande voluntad, aunque en los negocios de tu despacho les dio poco favor: y puestos en buen orden, salieron de aquella ciudad, con el Obispo y General, 60 soldados y algunas mujeres y niños, y gente de servicio con cantidad de ganado vacuno y ovejuno. El capitán salió con otra compañía al mismo paso de la otra, so color de irle en conserva. Fuele entendido que su ánimo era otro del que mostraba, como se vio, que fue sonsacando algunas personas de las que iban con el General, como fue un famoso minero, llamado , que quedaron poblados cuando vinieron del Río de la Plata con , que casi todos eran de la provincia del Itatin: los cuales con su continua malicia estaban alborotados, y desamparando algunos pueblos, que estaban por el camino, se apartaron a los más lejanos, recelosos de recibir algún daño de los nuestros, o porque intentaban cometer alguna traición contra ellos: por manera que tuvo necesidad de irse apartando del General, metiéndose de un lado y otro para aquietar aquellos indios. Y llegando cerca de un pueblo donde supo que estaban algunos caciques principales, se adelantó de su compañía con doce soldados y llegó al pueblo: y apeados en la plaza, fueron bien recibidos de todos con muestra de amistad; y dándole una casa por posada, entró en ella, y se sentó en una hamaca que le tenían colgada, quitándose la celada de la cabeza para orearse. A cuya sazón llegó a él por detrás un cacique principal, llamado de la , y le dio con una macana en la cabeza, que le hizo saltar los sesos, derribándolo en tierra. A este tiempo acometían los demás a los soldados, que ajenos de esta traición estaban a la puerta, donde sin ninguna dificultad los mataron a todos, que solo escapó el trompeta, llamado , que se dio prisa a ponerse en su caballo, aunque con algunas heridas, y fue a dar aviso de lo que pasaba a don , que venía marchando con la gente para dicho pueblo, bien fuera del suceso; y a no ser avisado del trompeta cayera como el General en manos de aquellos enemigos, que con la misma traición le esperaban.

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