La Argentina Manuscrita

Capítulo XI

De la salida que hizo el Gobernador para el Perú, y gente que sacó en su compañía

Llegado que fue a la Asumpción, con algún recelo de no ser bien recibido del Gobernador, por los antiguos bandos que habían tenido en la prisión de , el factor con su mujer e hijos, Cristóbal de Saavedra, Rui Gómez Maldonado, procurador general de la provincia, y otros caballeros vecinos y conquistadores; y el Obispo don , con siete sacerdotes, clérigos y religiosos, que por todos fueron más de trescientos españoles: dejando el Gobernador por su lugarteniente en aquella ciudad, al capitán . Y el año siguiente de 1564, salió de la Asumpción con toda su armada, que era de veinte navíos de vela y remo, y otros tantos barcones, y otras embarcaciones balsas y canoas, en que iba toda la más de la gente española con todo el servicio de sus casas, que eran más de dos mil personas: sin otros tantos indios de sus encomiendas, que llevaban por tierra, a cargo del capitán , con quien iban otros muchos soldados: hasta tomar el puerto de los Guajarapos, frontera del río del Itatin; de donde asimismo sacaron más de otros tres mil naturales, persuadidos de las palabras y promesas conque los movía, por vía de intérpretes, ; por lo que se determinaron a dejar su país natural, e irse al extraño, haciendo esta jornada, en la cual pasaron inmensos trabajos y necesidades, en que pereció gran parte de ellos de hambre y de sed. Y llegados estos indios 30 leguas de Santa Cruz, hicieron asiento en un término de tierra que les pareció conveniente, llamándola Itatin, por el nombre de la provincia de donde salieron, y era su natural. Allí poblaron e hicieron su sementeras, no dejando de pasar la gente española las mismas necesidades desde que salieron de la Asumpción. Y luego que tomó puerto toda la armada a la parte y término de Santa Cruz, se apoderó del mando y gobierno de ella, no consintiendo que el Gobernador ni otra persona alguna se metiese en la administración de paz ni guerra; con que muchos iban mal contentos. A cuya causa no se guardaba el orden que convenía, porque unos se quedaban atrás con sus deudos y amigos, y otros adelante con sus mujeres e hijos. Con este orden llegaron a Santa Cruz, que por estar falta de comida pasaron grande hambre, y perdieron gran parte del servicio de que llevaban; y junto con esto, todas las encomiendas y pueblos de aquella provincia se rebelaron contra los españoles, hasta los de la otra parte del río Perú. A cuyo remedio salió con propósito de pasar adelante, como lo hizo, con 50 soldados; dejando orden a su lugarteniente, , y a otros sus amigos, y les quitase las armas, para que ninguno pudiese salir al Perú hasta tanto que él volviese. Y el Teniente lo puso, así en ejecución, sin que bastasen los requerimientos y protestas que en este caso se hicieron. Y así y otros dieron orden de despachar al Perú a dar cuenta a la Real Audiencia de este agravio, ofreciéndose al viaje , de quien ya tenían noticia que volvía del Perú por la cuesta que dicen de la Cuchilla, evitando el tener pesadumbre unos con otros; porque con algunas informaciones tenía hecho su negocio muy a su salvo con el Gobernador . Por lo cual fue muy acertado el darle lado, aunque con el riesgo de encontrar con los indios , que le dieron muchos asaltos, impidiéndoles el camino que llevaban, donde mataron a un fraile que llevaban de Nuestra Señora de las Mercedes y otros españoles, de cuyos peligros fue Nuestro Señor servido de sacarlos llegando con bien a aquel reino: al cual entraron por la frontera de Tomina, por el camino que dicen de Cuzcotoro, que el día de hoy es muy trillado por los que allá comunican.

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