La Argentina Manuscrita

Capítulo VI

De los sucesos del capitán , después que se dividió la gente

Paréceme será fuerza haberme de alargar algún tanto en tratar algunas cosas de esta provincia de Santa Cruz de la Sierra, la cual al principio fue descubierta de los conquistadores del Río de la Plata, como de esta historia se habrá entendido; siendo el primero que entró en ella Juan de Oyolas; y después corrida y paseada otras muchas veces, de los capitanes de la dicha provincia, hasta esta última jornada que fue cometida a . La cual por ser ramo y circunstancia de esta historia, y donde más largamente se consumieron las fuerzas, armas y naturales de aquel gobierno, no dejaré de tratarlas como se refiere. Partidos los soldados del campo de , debajo de la capitanía de se fue con la gente que le quedó a la parte del Occidente, por aquel distrito adelante, con tanto valor y determinación, quedando tan sin fuerza, que no se puede tener por poca hazaña. Y encontrando con gran fuerza de pueblos de indios, llegó al río del Guilguiriogota, envió a llamar a los , que, como queda dicho, son los indios a donde en este tiempo había llegado del Perú, un capitán llamado , se fue hacia él a largas jornadas, y habiéndose topado el uno con el otro, tuvieron grandes diferencias sobre el derecho de esta conquista: porque decía decía y alegaba, que le pertenecía a él este derecho, así por la antigua posesión que los del Río de la Plata tenían de aquella conquista, como por la facultad y comisión que traía de poblarla y conquistar. Con esta competencia estuvieron muchos días los dos capitanes, hasta que la Real Audiencia de la Plata, avisada del caso, dio orden en componerlos, para cuyo efecto salió a aquella tierra salir al Perú, y de allí a los Reyes a verse con el virrey de aquel reino, dejando por su lugarteniente a a la ciudad de los Reyes, dio cuenta al , así por sus méritos y servicios, como por estar casado con doña , llamado Sapirán; y saliendo a los llanos de Taringui, distante doce leguas, sobre un mediano río, asentó su real, haciendo allí su población, donde los indios de toda la comarca le acudieron de paz y le dieron la obediencia. Y estando en este estado, despoblaron los Chiriguanos un pueblo que se había fundado en la barranca junto al río Santa Cruz, matando al capitán de aquella frontera, que es el propio que los indios del Perú llaman Pilcomayo. Fue antiguamente esta provincia muy poblada de naturales, y de gran multitud de gente, y al presente es cosa muy cierta estar toda despoblada y desierta, así por las continuas molestias, trabajos y servidumbre ordinaria que les dan los españoles, como de las crueles guerras, muertes y cautiverios en que han sido asolados de los : de tal manera que ha sido, y es la más cruel y detestable tiranía; porque sola la sed de sangre humana y rabia mortal han destruido innumerables naciones, como ya en otra parte se ha dicho.

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