La Argentina Manuscrita

Capítulo XV

Del proveimiento que Su Majestad hizo de esta gobernación en el adelantado

Después que llegó preso a Castilla de esta provincia, y se vio por el Consejo de Su Majestad su causa, como en otra parte está referido, luego pretendieron algunos caballeros este gobierno: como fue un noble valenciano, hombre de caudal, a quien se le hizo merced de este proveimiento, aunque luego se le opuso otro caballero, vecino de Trujillo, llamado , el cual por sus méritos pidió que Su Majestad le hiciese merced de este gobierno; de que resultaron entre ambos algunas diferencias, pasiones y desafíos que no tocan al intento de mi historia. Por manera que Su Majestad se sirvió de le conceder a la merced, con título de adelantado de aquellas provincias, como a los demás que lo habían tenido: y estándose aprestando de todo lo necesario en la ciudad de Sevilla, para salir con su armada, murió de su enfermedad después de haber hecho mucho gasto de su hacienda. Con cuyo fallecimiento le quedó a su hijo, , el derecho de la sucesión de este gobierno, por la segunda vida, en conformidad de la capitulación de su padre. Y porque le convino en este tiempo llegarse a la corte a negocios que de nuevo se le ofrecieron; no pudo por la brevedad del tiempo salir personalmente con su armada: y así dio orden que luego saliese del puerto de San Lúcar; y con este acuerdo se hicieron a la vela por el año de 1552, en una nao y dos carabelas, en que venía doña , mujer que había sido del Adelantado , y dos hijas suyas, llamadas doña y doña . Y siguiendo por su derrota, llegaron a las Canarias: venía por cabo de la gente de esta armada , que por negociación que de su parte tuvo, por ser criado antiguo del , le dio licencia Su Majestad para volver a esta provincia con aviso que se dio en Portugal. Pasaron así mismo otros muchos caballeros e hidalgos, entre los cuales fueron, , natural de Sevilla, hijo del correo mayor de ella, ; y el , que traía su mujer e hijos en una nao suya. Y caminando por su derrota con próspero viaje, llegaron a tomar puerto a la costa del Brasil, y de allí se vinieron a la isla de Santa Catalina, y a la Laguna de los Patos, donde a la entrada de la barra de ella, se perdió el navío de ; y aunque salvó toda su gente, no pudieron dejar de perder todo lo que traían dentro: y llegados a este territorio, por ciertas causas y pendencias que se ofrecieron de parte de y el piloto mayor de la armada, le depusieron del cargo y oficio que traía; y nombraron por cabeza y superior al capitán . Con las cuales novedades mucha gente se disgustó, y se fue al Brasil; quedando con poca y desacompañado . Y porque de esta arribada se hiciese algún servicio a Su Majestad, fueron de parecer y acuerdo de hacer una población en aquella costa; con cuya determinación allegó todos los más soldados que pudo , y el año de 1553 fundó un pueblo que llamó de San Francisco. Es un puerto el más anchuroso y seguro que hay en aquella costa. Está en 25 grados, poco más o menos, 30 leguas de la Cananea que cae a la parte del Brasil, y otras tantas de Santa Catalina que tiene a la parte del Río de la Plata: es toda aquella costa muy montuosa, y cercada de grandes bosques. La cual población se continuó con la asistencia de , que en este tiempo se casó con doña , hija del Adelantado; de cuyo matrimonio hubieron y procrearon al Reverendísimo Señor don , Obispo de Tucumán, que nació en aquella provincia.

Puesta en efecto la población, se dio luego aviso a Su Majestad de lo sucedido, de que se tuvo por muy bien servido, por ser aquella una escala muy conveniente para la conquista y población de aquella tierra, y su comercio hasta el reino del Perú, y las demás partes occidentales. Luego el año siguiente padecieron los pobladores muchas necesidades y trabajos, y como era toda gente de poca experiencia, no se daban ninguna maña a proveerse en las necesidades, ni a buscar de comer en aquella tierra: siendo, como es, tan abastecida de caza y pesquería. Y quien más esto sentía eran las Señoras doña , y otras de particulares que estaban en aquella población: por cuyas persuasiones y continuos ruegos, se movió a desamparar aquel puerto, y despoblar la fundación que tenía hecha. Y conformándose todos en ello, lo pusieron en efecto, determinados a venirse por tierra a la Asumpción. Salieron, pues, su camino la mitad de la gente con las mujeres por el río del Itabucú arriba, y la otra mitad por tierra, hasta la falda de la sierra; con orden que cada noche se juntasen en su alojamiento. Y así caminaron por el mismo camino de ; hasta que un día, de los que iban por tierra con el capitán , sucedió que una compañía de soldados se dividió de los otros para buscar algunas yerbas y palmitos, y otras cosas de comer, y alejándose más de lo que debían, no acertaron a volver a juntarse; y siendo buscados por aquellos bosques, fueron hallados todos muertos de hambre a los pies de los árboles y palmas a que se llegaban, para cortar y comer de las raíces y troncos. Murieron en esta ocasión 32 soldados, y los demás que quedaron con el capitán se juntaron con los del río, que iban con : y dejadas las canoas, subieron por una alta y áspera sierra, y llegando a su cima, descubrieron unos muy extendidos campos, todos poblados de indios naturales, de quienes fueron recibidos, en especial de un cacique de aquella tierra, llamado . Y atravesando aquel territorio llegaron al río del Iguazú. De allí pasaron adelante al de Atibajiba; que es la provincia más poblada de los indios guaranís que hay en todas aquellas partes; donde descansaron muchos días. Y prevenidos de lo necesario, partieron continuando su jornada: y discurriendo por unos grandes llanos, vinieron a salir a un pueblo de indios, cuyo cacique principal se llamaba , el cual lo recibió con mucha amistad y buen hospedaje. De allí fueron en demanda del río del Ubay, en un pueblo de indios que llaman el Asiento de la Iglesia, porque edificó aquí una casa de oración, donde los indios eran doctrinados, y los sacerdotes decían misa: de que le quedó a este asiento hasta ahora esta nominación. Bajaron por este río en canoas y balsas hasta un pueblo de indios que llaman Aguarás, arriba del pueblo de Roque, donde hallaron muy buen acogimiento y abundancia de comida; por lo cual determinaron estar allí más de asiento, y aun con pretensión de hacer una fundación, dando aviso en el ínterin, de todo lo que se les ofrecía, a , que ya tenía nueva cierta por el Brasil, de como Su Majestad le había hecho merced de darle aquel gobierno. Y pasados algunos meses, habiendo tenido correspondencia de la ciudad de la Asumpción, se dispusieron luego a continuar su camino: y al cabo de muchas jornadas, atravesando aquella tierra que hay del Paraná al Paraguay, llegaron a la Asumpción, donde el general pidió a la razón, porque había despoblado el puerto de San Francisco; y no dando bastante satisfacción, le prendió y tuvo siempre privado, hasta tanto que todo hubiese mandato y disposición de Su Majestad. En este mismo tiempo llegaron por el río del Paraná abajo, cierta gente de la costa del Brasil, donde venía el capitán y , casado con doña , hija del ; de los cuales tenemos hecha mención, y otros hidalgos, castellanos y portugueses, el uno de ellos , con su hermano , hijos de un honrado caballero de aquel reino, llamado . Estos fueron los primeros que metieron vacas en esta provincia, las cuales trajeron por tierra muchas leguas, y después por el río en balsas en que traían siete vacas y un toro, a cargo y solicitad de un fulano que llegó con ellas a la Asumpción con mucho trabajo y dificultad, por una vaca que se le señaló de salario por su trabajo. De donde quedó un proverbio en aquella tierra que dicen:\xa0son más caras que las vacas de . Y llegados ante el general Irala, el capitán y fueron de él bien recibidos, sin memoria de las ocasiones y diferencias que entre ellos habían pasado, como de esta historia se habrá entendido.

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