La Argentina Manuscrita

Capítulo VI

Cómo en este tiempo llegó a esta provincia , con la compañía de , que salió del Perú

Por haber prometido en este libro tratar algunas cosas que se ofrecen del gobierno de Tucumán, como de las provincias conjuntas a esta del Río de la Plata, diré de su descubrimiento con toda brevedad: y es de saber que el año de 1543, luego que el licenciado , y a este río Talcanco, de donde pasando adelante llegó a los , que son unos indios naturales de la provincia de Córdoba que viven bajo de tierra en cuevas, que apenas aparecen sus casas por afuera. Y trabando amistad con ellos, se informaron de lo que había en la tierra, y tomando relación de como a la parte del Sur había una provincia muy rica de plata y oro, a quien llamaban Yungulo, que se entiende ser la misma noticia que en el Río de la Plata llaman los Césares, tomado del nombre de quien la descubrió. Junto con esto fueron informados que a la parte del Este había españoles que navegaban en navíos por un grande y anchuroso río donde estaban poblados: y con esta noticia determinaron dejar otra cualquiera empresa por ir en demanda de los de su nación. Y atravesando por algunas naciones de indios, con quienes tuvieron amistad, llegaron a un río pequeño, por cuya ribera bajaron a un gran pueblo de indios, que les salieron a recibir con las armas en las manos: y asegurados de los españoles, se aquietaron acudiéndoles con la comida necesaria. Este río sale al de la Plata, que se dice el Carcarañal, y a los naturales , gente dispuesta y agigantada. Otro día por la mañana, viendo los nuestros a la parte del Este grandes y extendidos vapores, preguntaron a los indios, qué fuese aquello: y ellos les dijeron, que procedían aquellas nieblas de un gran río que por allá corría: con lo cual el capitán le habían muerto unos indios llamados : díjole como había pocos días que habían llevado al adelantado preso a España, el cual había venido al socorro de los españoles que estaban en aquella tierra, con lo que quedó satisfecho de lo que deseaba saber: y regalando al indio lo posible, y dándole muchas cosas de rescate le pidió mandase a su gente le trajesen alguna comida; el cacique lo mandó, y se trajo al real lo necesario, haciendo en la playa de solo pescado un grande rimero, tan alto que una lanza no se veía. El capitán le dio un vestido de grana, manta y camiseta, y con grande caricia y amistad le despidió, y el indio se fue muy contento; y alzando el real se costeó río abajo hasta un sitio alto y llano que hace sobre su ribera; en cuya corona vieron la ruina de una fortaleza antigua que fue la que fabricó para escala de aquella navegación, y en la que sucedió la muerte del capitán don . Y sobre la barranca del propio río vieron enarbolada una cruz con una letra que decía: al pie cartas; donde cavando hallaron una botijuela en que estaba una carta muy larga del general , avisando a la gente de España de todo lo que se ofrecía, y de los inconvenientes que había de que guardarse; de los indios de quienes se podía fiar, y de quienes se habían de guardar; y de cierta cantidad de comida que estaba enterrada en una isla. Con que se determinó a pasar con su gente a la otra parte del río, que mostraba a la vista ser de buena y apacible disposición, y más alta y montuosa que donde él estaba: entendiendo poder ir con facilidad por aquella banda hasta topar con los españoles que estaban arriba. Sobre cuya determinación los más de los soldados replicaban contradiciendo este intento: de que vino a resultar que y otros amigos suyos se conjuraron contra ; y una noche con grande determinación se fueron a su tienda, y hallándole durmiendo, le mataron a puñaladas; y con esto se volvieron al Perú debajo de la orden de sus capitanes, al tiempo que el maestre de campo acababa de desbaratar al capitán en la batalla de Pocona, obligándole a que se retirase en una cueva donde estuvo escondido mucho tiempo. Y viendo , su compañero, que le seguían algunos soldados, se fue a encontrar por gran ventura con los que iban de esta jornada del Río de la Plata, y juntos y conformes, tomaron la voz del rey contra el tirano, los cuales en otra batalla fueron vencidos y desbaratados.

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