La Argentina Manuscrita

Capítulo V

Cómo el Adelantado fue despachado a Castilla, y de algunos tumultos y divisiones que hubo, etc.

Desde el día que el Adelantado fue preso en la Asumpción, y electo por general, no cesó de haber entre los conquistadores, bandos y pasiones: los unos seguían el bando de , que se llamaban leales, y los de la otra parte los llamaban tumultuarios; con lo cual había entre ellos cada día muchas pendencias y cuestiones, que no daba poco cuidado su remedio al General; y así se valía haciendo a unos merced, y a otros favores y ayudas, castigando con severidad y justicia cuando convenía, con lo que atajaba el fuego, y que no pasase adelante. Hasta que acabada la carabela fue embarcado , con acuerdo de que fuesen con él dos oficiales reales, que fueron el veedor , y el tesorero, ; los cuales llevaron consigo todo lo que contra él se había fulminado, que todo era hecho muy a su satisfacción y en contra del Adelantado. Nombrose por capitán y piloto a , portugués, y por procurador de la provincia, a ; y con otras personas de calidad, partieron el año 1544 de este puerto, y al tiempo de su partida, dejó el Adelantado un poder en secreto al capitán , para que en su nombre gobernase la provincia; y aunque este era del bando contrario, le movió a ello el que hubiese entre ellos algunas disensiones, con que se abrasase el monte con su misma leña. Y así, luego que partió convocó a todos los que se llamaban leales, para en virtud del poder, tomar en sí la jurisdicción real: y habiendo juntado en su casa más de 100 soldados, les descubrió su intento; lo que sabido por algunos capitanes y oficiales reales, ocurrieron a , para que lo remediase, haciéndole muchos requerimientos y protestas de los daños que de lo contrario se siguiesen con esta novedad, tan del servicio de Dios y del Rey; y que a él, como justicia mayor, le tocaba el remediarlo. Por lo que mandó juntar la gente necesaria, y fue a las casas de ; y requiriéndole a prima faz no perturbase la paz de la república, poniéndole por delante asimismo el juramento que hizo en su elección de obedecerle en nombre de Su Majestad: el cual se estuvo en sus trece, sin querer desistir de su intento, llevado de ambición, y por hacer gusto a los ya convocados para el efecto, respondiendo que no podía ni debía hacer otra cosa que usar del poder que el Adelantado le había dejado, y apellidar su voz en nombre de Su Majestad, con lo cual el General se determinó a romper con él. Y así mandó asestar a sus casas cuatro piezas de artillería, y las comenzó a batir; y derribando un lienzo entraron por él sin ninguna resistencia. A cuyo tiempo los más de los que le acompañaban le desampararon y salieron fuera: y así fue preso, junto con , , y otros: los cuales todos fueron puestos a buen recaudo. Y luego tomando los autos y testimonio de lo sucedido, mandó el General embarcar en un bergantín al capitán , a cargo del capitán , para que le llevase en demanda de la carabela, y alcanzándola fuese junto con el Adelantado a España. Y saliendo para el efecto, se dio tan buena diligencia que dieron alcance a la carabela: donde llegando, dijo con voz alta: «Señor , ¿habrá lugar ahí para un preso?». A lo cual respondió: sí voto a… para llevarle a él y a otros veinte: y con esto se embarcaron y prosiguieron su viaje hasta el paraje de Sancti Spiritus, donde , y el capitán del navío con los demás que allí iban, acordaron de volverse a la Asumpción a poner en su libertad al Adelantado, y restituirle su gobierno y oficio, tomando de él ante todas cosas juramento y homenaje, que por las cosas pasadas de su prisión no les sería hecho daño, ni perjuicio alguno; y ellos le prometían de favorecerle con todas sus fuerzas, hasta poner las vidas en su servicio. Y estando todos resueltos en esta determinación, fue contradicho por su primo; y llamando a consejo a aquellos caballeros, los requirió de parte de Su Majestad que por ninguna vía dejasen de proseguir su viaje, porque de volver a la Asumpción, y restituir poniendo al Adelantado en su libertad, podría redundar en gran deservicio de Dios, y en una guerra civil continua entre los españoles de la provincia; y muchas muertes y otros daños, por estar incursos todos los más principales de la tierra en los movimientos y tumultos pasados: y pues el conocimiento de este negocio tocaba a la real persona, no convenía poner en tan evidente peligro a todos los de la provincia. Y que en el ínterin habían nombrado general y justicia mayor que los gobernase, que era persona de tanta satisfacción, calidad y valor, que daría buena cuenta de lo que es tuviese a su cargo: y así, que de su parecer era que continuasen su viaje, y fuese cada uno por lo que le tocaba a dar cuenta al Rey nuestro Señor: con cuyo consejo y persuasiones inundaron de parecer. Y prosiguiendo su navegación, salieron al mar océano; y navegando por su derrota, al cabo de 60 días llegaron a España, donde presentado ante el consejo, y dado cuenta de lo que había pasado, mandó Su Majestad prender a , y a ; y procediendo contra ellos estando a pique de sentencia, murió , súbitamente, y enloqueció en la prisión; y siguiéndose la causa por parte del Fiscal, fue sentenciado en vista el Adelantado, en privación de oficio, y desterrado a Orán con seis lanzas; y en revista, fue dado por libre, señalándole 2000 ducados cada año para su sustento en la ciudad de Sevilla, donde falleció en la primacía del consulado de ella, con mucha honra y quietud de su persona.

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