La Argentina Manuscrita

Capítulo IV

Cómo los oficiales reales y otros capitanes y caballeros prendieron al Adelantado, y de lo demás que sucedió

Después que el Adelantado volvió de la guerra que tengo referida, se ofreció luego despachar al maestre de campo a la provincia del Acay, a pacificar los indios de aquella comarca que andaban turbados con algunas alteraciones: para cuyo efecto mandó apercibir 250 soldados con cantidad de amigos, llevando consigo algunos capitanes. Partido que fue de la Asumpción, determinaron los oficiales reales poner por obra lo que muchos días había tenían determinado; para cuyo efecto secretamente convocaron sus amigos y otras personas de su satisfacción para prender al Adelantado, diciendo convenía al servicio del rey; y asimismo que gobernaba tiránicamente, excediendo en todo la orden de Su Majestad e instrucciones que su real consejo le había dado: dándole color y razones tan aparentes, que movieran a cualquiera que no estuviera muy sobre sí. Y quien más atizaba este fuego era , vino a condescender en lo que pedían, así de parte de los deudos y amigos del Adelantado, como de los demás: de manera que el mismo día, que se contaron 15 de Agosto de 1543, le sacaron en una silla en pública plaza enfermo como estaba; y fue recibido al gobierno de esta provincia con título de Capitán General, habiendo precedido el juramento ordinario sobre un misal, de mantener en paz y justicia así a los españoles como a los naturales, en nombre del rey Nuestro Señor, hasta tanto que por Su Majestad otra cosa fuese mandado. Y con todo lo procesado se despachó al real consejo la persona del Adelantado, habiéndose determinado en dicha elección se hiciese en una carabela de buen porte, en que fuese preso; la que se vino a acabar muy despacio, padeciendo entretanto el buen Adelantado muchas vejaciones y molestias que le hacían con grande inhumanidad: pues jamás se le permitió tuviese recado de escribir, ni otra cosa alguna que le pudiese servir de consuelo, lo cual todo pasaba con grandísima paciencia; y aunque le tenían secuestrados todos sus bienes y en depósito, y ser de consideración, tan solamente le daban para su sustento una cosa muy tenue, gastando en dicha prisión más tiempo de diez meses, en el cual algunos de sus deudos y amigos pretendieron sacarle de ella; y como esto no se podía hacer sin consentimiento de los guardas que estaban dentro con él, se concertaron con dos de ellos. Y estando ya determinado a ponerlo en ejecución, fueron descubiertos por los oficiales reales, de que tuvieron grande indignación; y como eran en todo tan poderosos, y tenían tanta mano en la república, hicieron al General que castigase a los movedores de este negocio; de que resultó también, que todos los incursos en esta prisión hicieron una conjuración, de que si acaso por algún acontecimiento determinasen sacar de ella al Adelantado, le diesen de puñaladas, y muerto le echasen en el río; y lo mismo al general , sino acudiese a lo que a todos convenía, y a la guarda y custodia del Adelantado de donde resultó encenderse entre los principales, muchas disensiones y discordias, que llegaron a rompimiento; y vinieran a perderse todos, a no acudir al remedio el general con su buen celo y diligencia, como adelante se verá.

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