La Argentina Manuscrita

Libro II

De lo sucedido en esta conquista desde el año de 1540, que entró el Adelantado hasta la venida de don , primer obispo de ella


Capítulo I

Cómo salió de Castilla el Adelantado, y del discurso de su viaje

Son a las veces tan adversos los sucesos de las empresas, que entendiendo salir de ellas con honra y acrecentamiento, vienen a dar en lo ínfimo de miserias e infortunios. De esta suerte sucedió a nuestros españoles en la conquista y descubrimiento del Río de la Plata, de donde pensando volver prósperos y ricos, sucedió tan al contrario, que de todos, ninguno volvió remediado a su natural: acabando todos o los más sus vidas cruel y miserablemente, como parece en el discurso del libro I; en que, si mal no me acuerdo, traté como fue despachada del puerto de Buenos Aires para España la nao Marañona en que vino al socorro de los conquistadores de esta provincia; la cual llegó a Castilla, a tiempo que así mismo acababa de llegar de la Florida ; y porque en este libro he de tratar algunos sucesos suyos, diré en breve lo que de él se ofrece.

Era este caballero natural de Jerez de la frontera, y vecino de la ciudad de Sevilla, nieto del Adelantado ; el cual, bajando en canoas y balsas, llevó orden para que diese vuelta por el río del Paraguay arriba, hasta juntarse con él en la Asumpción. Y el Adelantado se partió tomando la vuelta del Poniente, por un río llamado el Monday; y cortando por aquella tierra, llegó a la comarca de la Sierra de Ibitirucú, donde le salieron todos los indios a recibir con mucha alegría: y llegado a los pueblos del Acay, despachó sus cartas al general , dándole aviso de su venida y de los despachos que traía de Su Majestad para el gobierno de aquellas provincias: los cuales recibidos y vistos por los capitanes que estaban en la Asumpción, mandó luego el General saliesen al camino a besar la mano al Adelantado los capitanes , y ; lo cual cumplieron de muy buena voluntad y grande aplauso de unos y otros; y conferido con el Adelantado algunas cosas del real servicio, dieron vuelta a la Asumpción a dar razón al General de su embajada, y de lo que les fue cometido: y satisfecho de todo, mandó luego prevenir para su recibimiento, del cual y de algunas circunstancias que pasaron, se hará mención adelante. Entró el Adelantado en este lugar el año de 1541, con gran contentamiento de todos, porque a más de la afabilidad y buena condición que tenía, con otras muy buenas partes, era muy amado de todos, y tenido por hombre de gran gobierno y prudencia, como lo ha mostrado en el discurso de esta jornada tan larga y trabajosa, en la cual, habiendo atravesado más de 400 leguas, no había perdido tan solo un soldado, ni hombre de su armada; que fue de tanta felicidad, cuanto después infeliz y desgraciado.

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