La Argentina Manuscrita

Capítulo XVI

De lo que sucedió después de la muerte de acerca del gobierno de estas provincias

En tanto que las cosas sobredichas pasaban el río arriba, no cesaba de ir adelante la cruel hambre de los del puerto de Buenos Aires, que llegó a tal extremo que moría mucha gente, por lo que muchos se huyeron al Brasil en algunos bateles que para el efecto tomaron, para haber de pasar aquel golfo y tomar tierra en aquella costa, en la cual murieron algunos a manos de indios de ella, y otros de hambre y cansancio, y tal vez hubo hombre que mató a su compañero para sustentarse, al cual yo conocí y se llamaba con satisfacción bastante, pero ninguno de los capitanes quiso reconocer a otro por superior, hasta que el veedor , vista la confusión y competencia de gobierno que entre ellos había, sacó una real provisión de Su Majestad, que fue de mucha utilidad en el presente caso, que por parecerme ser necesario para la inteligencia de esta historia, quise poner aquí su tenor, que es el que sigue.

, por la divina clemencia, emperador semper Augusto, rey de Alemania y doña Juana su madre, el mismo , por la misma gracia de Dios, rey de Castilla, de León, etc. Por cuanto vos , nuestro veedor de fundaciones de la provincia del Río de la Plata, vais por nuestro capitán en cierta armada a la dicha provincia en socorro de la gente que allá quedó, que proveí en y , que podría ser que al tiempo que allá llegásedes fuese muerta la persona que dejó por su teniente general don , nuestro gobernador de las dichas provincias, ya difunto: y este al tiempo de su fallecimiento o antes, no hubiese nombrado, gobernador, o los conquistadores y pobladores no lo hubiesen elegido, vos mandamos que en tal caso, y no en otro alguno, hagáis juntar los dichos pobladores, y los que de nuevo fueren con vos, para que, habiendo primeramente jurado de elegir persona cual convenga a nuestro servicio y bien de la tierra, elijan por gobernador, en nuestro nombre, y capitán general de aquella provincia la persona, que según Dios y sus conciencias pareciere más suficiente para el dicho encargo; y al que así eligieren todos en conformidad, o la mayor, parte de ellos, use y tenga el dicho cargo, al cual por la presente damos poder cumplido para que lo ejecute cuanto nuestra merced y voluntad fuere: y si aquel falleciere, se torne a proveer en otro por la orden susodicha, lo cual vos mandamos que así se haga con toda paz, y sin bullicio ni escándalo alguno; apercibiéndose que de lo contrario nos tenemos por deservidos, y lo haremos castigar con todo rigor; y mandamos que en cualquier de los dichos casos que halláredes en la, dicha, tierra persona nombrada por gobernador de ella, le obedezcáis y cumpláis sus mandatos, y le deis todo favor y ayuda. Y mandamos a los nuestros oficiales de la ciudad de Sevilla, que asienten esta nuestra carta en nuestros libros que ellos tienen, y que den orden como se publique a las personas que lleváredes con vos a la dicha armada. Dada en la villa de Valladolid, a 12 días del mes de setiembre de 1537 años.-Por la , el Dr. -Licenciado, -El Dr. Bernal-El Licenciado, - Yo, , secretario de su Cesárea y Católica Majestad, la fize escribir por su mandado, con acuerdo de los de su Consejo”.

Vista y leída la dicha provisión, convocados todos los capitanes y oficiales reales de Su Majestad, la examinaron juntamente confiriendo los títulos, conducta y comisiones que tenían de sus oficios, y en cuya virtud los usaban y administraban: por manera que considerado el que tenía en su vida y muerte dejó para el gobierno de los conquistadores de la provincia, atento lo cual, todos unánimes y conformes le reconocieron por su Capitán General, dándole la superioridad de ella en el real nombre, hasta tanto que Su Majestad otra cosa proveyese, y mandase, lo cual pasó el año 1538.

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