La Argentina Manuscrita

Capítulo XV

De lo que sucedió a Domingo de Irala, río arriba, y la muerte de

Después que , llegó al puerto de la Candelaria, y saltando en tierra buscó a la redonda si hallaba algún rastro o señal de haber llegado alguna gente española; y no le hallando, pegó fuego al campo por ver si le venían algunos indios, y así aguardaron aquella noche en mucho cuidado, por no haber hallado la tabla que habían dejado escrita , respondieron que nada sabían. Estaba Irala con mucha pena, porque la tarde antes un clérigo y dos soldados salieron a pescar y no habían vuelto; y así otro día saliéndolos a buscar no pudo hallarlos, aunque corrió toda la costa: solo topó con un indio y una india ; y otro día como a las dos de la tarde vinieron dos canoas de indios , y le respondieron ad Efesios no concordando en nada; y esparciendo la vista por el real se iban llegando con muestras de querer contratar con los soldados; y pareciéndoles a los indios que los tenían asegurados, hicieron seña tocando una corneta, y a un tiempo vinieron a los brazos con los españoles, acometiendo primero a , cuando por allí pasó; púsome por nombre a los últimos pueblos de los tuvo lugar de escaparse y meterse en un matorral, en el cual, otro día le hallaron unos indios, y sacándole de él, le llevaron al pueblo, en cuya plaza le quitaron la vida e hicieron pedazos: quedando los indios con tal suceso ricos de los despojos, y victoriosos de los españoles; de los cuales aquellos bárbaros nombraban algunos de los caballeros que allí perecieron, con lo que dio fin a este lamentable suceso, del cual, y de los demás que dijo este indio, se hizo información jurídica, juntamente con lo que se supo, y dijeron algunos indios que se cogieron, como todo consta por testimonio de , ante quien pasó.

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