La Argentina Manuscrita

Capítulo X

Cómo don pasó por Adelantado y Gobernador de estas provincias, y la armada que trajo

Llegado , que a más de la privanza grande que con el adelantado tenía, era su mayordomo. Por proveedor de Su Majestad, un caballero llamado , alguacil mayor, y le dijo, (yendo en su compañía el capitán , y ): «Usted sea preso, señor »; a lo cual, entendiendo el maestre de campo, se retiró empuñándose a la espada; y entonces le replicó el alguacil mayor, diciendo: «téngase usted que el señor gobernador manda que vaya preso»; a lo que respondió : «hágase lo que su Señoría manda, que yo estoy presto a obedecerle»: y con esto todos se fueron hacia la tienda del gobernador, la cual estaba en la playa, y en aquella sazón, cercada toda de gente de guarda; y adelantándose el alguacil mayor, fue a dar aviso al gobernador (que estaba almorzando), diciéndole: «ya, señor, está preso, ¿qué manda Vuestra Señoría que se haga?». Él respondió dando de mano: «hagan lo que han de hacer»; y volviendo a donde venía el maestre de campo, de improviso le dieron de puñaladas, que cayó muerto, sin poder confesar: luego pusieron el cuerpo sobre un repostero a vista de todo el campo con un rótulo: -por traidor y alevoso-; y a esta sazón el Adelantado dijo: «este hombre tiene su merecido, que su soberbia y arrogancia le han traído a este estado». Todos los presentes sintieron en el alma la muerte de tan principal y honrado caballero, quedando tristes y desconsolados, particularmente sus deudos y amigos. Súpose que algunos envidiosos le malsinaron con , diciendo, que el maestre de campo le amenazaba, que en llegando al había de hacer que las cosas corriesen por diferente orden, atribuyendo sus razones a mal fin: de cuya muerte sobrevinieron, por castigo de Dios, grandes guerras, muchas desgracias y muertes, como adelante se dirá.

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